Poemas del español David González

Con una manera de decir "diferente", desprejuiciada y desenfadada se nos presenta el poeta español David González. Como dice la amiga Dagmar Buchholz: "Es poesía de no ficción". Espero la difruten.

tinta

Mi otro abuelo

estuvo preso en Oviedo.

En la cárcel provincial.

Después de la guerra.


Todas las mañanas

ponían una lista

en la puerta de entrada de la cárcel.

En esa lista estaban escritos

los nombres y los apellidos

de todas las personas

a las que el día anterior

habían puesto contra el paredón

o dado muerte

mediante garrote vil.


Imagínate a tu abuela,

me decía mi padre,

sin saber leer ni escribir,

conmigo en brazos,

preguntando a gritos

a las otras mujeres

si tu abuelo

se había convertido


en tinta.

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el reproche

no se molestaron en oír

los zumbidos de la mar

en mil orejas de puntillas,


en comprender

que la regla astillada

castigaba sus propias manos,


en contemplar

en las pizarras

niños de tiza,


borrándose.

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el prestidigitador

Era del tiempo de mis abuelos.

El general, el prestidigitador.

Tenía artritis. En las manos.

Y le dolían.

Le dolían como un hijo a una madre.

Las manos.

Porque las tenía llena de cadáveres.

El general, el prestidigitador.

Y ya no podía hacerlos


desaparecer.

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el mejor amigo

mi perro cada vez se parece más a mí.


pronto dejará de ser mi mejor amigo.

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tango azul

En una ocasión, la policía me tiroteó.

La historia tiene su punto. Te la cuento:


nos ligaron en un coche robado,

nos cercaron,

nos mandaron bajarnos del buga

y apoyar las manos en el maletero para

cachearnos,

esposarnos,

llevarnos a comisaría. Era viernes.

El sábado tenía pensado estrenar ropa

para ir a la discoteca, todo maqueado,

a vacilar con las chorbitas. No lo pensé

dos veces, me di la vuelta y salí por pies.

La esquina de la salvación estaba cerca.

Uno de los maderos dijo, gritó:


¡Quieto ahí, hijo de puta, o te mato!


Me disparó.

Me disparó a menos de 5 metros de distancia

y falló. Escapé. Estrené mi ropa nueva. Vacilé.


Pero lo importante de esta historia no es esto.

Lo importante es lo que yo siempre digo:


debería haber acertado,


debería haberme matado en ese mismo instante,


cuando no le tenía miedo a la muerte,


cuando todavía era


feliz

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7 comments:

At 8:57 p. m., Anonymous Anónimo said...

Buen regalo que compartes. Muy original y de esencias esta poesìade no ficciòn.

Zenia

http://imaginados.blogia.com

 
At 11:18 a. m., Anonymous Davide said...

Bien por David González.

 
At 11:36 a. m., Blogger kebrantaversos said...

HOLA ISVAN.
GRACIAS POR PROPAGAR LA POESÍA DE DAVID.
ES UN POETA GENIAL.
ABRAZOS DEL KEBRANTAVERSOS
VISITA MI BLOG
http://elkebrantaversos.blogspot.com/

 
At 7:03 a. m., Blogger Isván Cano said...

Hola Zenia:
pues si, poesía genial la de David, que me honra permitiéndome publicarla en mi humilde blog.

Gracias por tu visita y tu comentario.

un abrazo.

 
At 7:05 a. m., Blogger Isván Cano said...

Hola Kebrantaversos. Es un honor hacerlo.
Visité tu blog y te dejé un comentario.

 
At 1:17 p. m., Anonymous Anónimo said...

Hola Isvan,singular poesía de David, me parece muy original, ahora solo falta que publiques algunos de los tuyos, saludos,
Dainarys

 
At 2:19 p. m., Blogger Isván Cano said...

Hola Dainarys:
Que bueno tenerte de vuelta. Me alegra que te gustara la poesía de David, es de lo mejor que se hace en España en este momento.

Pues claro, pronto aparecerán los mios.

 

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