¿Se hace cubano al andar?

Boceto para un Archipiélago

Por Rafael Grillo (Tomado de El Caimán Barbudo)

DIBUJAR CON EL PIÉ (PROYECTO, PARTE I)

Partida del Cabo de San Antonio el 25 de septiembre de 2007
Partida del Cabo de San Antonio el 25 de septiembre de 2007

A las siete y treinta minutos de la noche del 25 de septiembre de 2007, siete creadores de las artes visuales están a punto de emprender el más ambicioso proyecto de sus jóvenes vidas: Boceto para un Archipiélago.

Arrancan a pié del punto más occidental de Cuba: el Faro Roncali, en el Cabo de San Antonio. Y si pudiéramos leer dentro de sus mentes en este instante crucial, de seguro extraeríamos ideas como estas: "Elevar el caminar a la categoría de acción artística". "Reunir la experiencia personal y la investigación de campo para definir el amplio contexto sociocultural del país". "Asumimos una postura crítica ante el vacío de sentido y la superficialidad del arte contemporáneo". "Combinar la mirada hacia fuera del artista con el viaje introspectivo hacia el germen de la identidad personal". "Contra la creación de obras que sólo satisfacen los requisitos del mercado y los curadores, rescatar el compromiso y el esfuerzo para producir un arte comunicado con el lugar de origen". "Estudiar el patrimonio espiritual y la tradición oral, la religiosidad popular y herencias ancestrales". "Indagar en la heterogeneidad, en las divergencias entre los centros urbanos y la periferia rural". La marcha que emprenderán a lo largo del angosto caimán, sólo podrán darla por terminada si logran arribar al hocico del animal o Isla.

Y aunque vayan a contar con el apoyo del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, la Asociación Hermanos Saíz, la Academia de San Alejandro, la UNESCO, la empresa telefónica ETECSA y la Fundación Espeleológica de Cuba Antonio Núñez Jiménez, entre otras instituciones, y el de la gente de cualquier parte, la posibilidad del éxito tendrá que depender, en lo fundamental, de la capacidad de sacrificio y la voluntad de los Siete, del espíritu colectivo y la fe en el arte, del diálogo que logren establecer con las esencias de sí mismos y de la tierra que pisan.

LOS SIETE PEREGRINOS (RETRATOS)*

Acción plástica de Guibert Rosales y Osneidy Pérez, en Guaracabuya, Villa Clara
Acción plástica de Guibert Rosales y Osneidy Pérez, en Guaracabuya, Villa Clara

Guibert Rosales Abreu (nacido en 1979): Licenciado en Educación Artística. Estudiante en la especialidad de Escultura en la Academia San Alejandro. Se desempeña como Curador en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, de la Habana Vieja. Participante en la muestra colectiva Isla o Continente, 2007.

Lázaro Navarrete Rodríguez (1974): Graduado en la Academia San Alejandro, donde trabaja actualmente como profesor. Expuso en la colectiva Isla o Continente.

Maykel Rodríguez Ricardo (1978): Licenciado en Bioquímica. Estudia la especialidad de Escultura en San Alejandro. Artista presente en la exposición colectiva Isla o Continente.

Osneidy Pérez Espinosa (1979): Graduado de escultura en la Academia de San Alejandro. Profesor de escultura en la Escuela de Instructores de Arte Eduardo García Delgado. Integrante del proyecto A-tender, colateral a la IX Bienal de la Habana.

Ricardo Vidal Labarca Lebrigio (1987): Pasó por las Academias de Artes Plásticas Eduardo Abela. y San Alejandro. Expuso en el 2006 dentro de la colectiva Made in San Alejandro, Galería José Antonio Díaz Peláez.

Roberto Martínez Martínez (1978): Licenciado en Educación, especialidad de Artes Plásticas. Actualmente matriculado en Estudios Socioculturales en la Universidad de La Habana y estudiante de San Alejandro. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz. Especialista y curador del Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño de La Habana. En 2006 realizó la expo personal Todo lo llevo conmigo, Galería Concha Ferrant.

Senén Tabares Ricardo (1980): Premio en la 1ra Bienal Internacional de Arquitectura en Cuba, La Habana, 2002. Participante en los Festivales de Escultura Efímera de 2003 y 2004. Ha realizado diseños escenográficos y de luces para el teatro.

CUENTOS DE CAMINO (PAISAJES)

En tránsito por la carretera, cerca de Moa
Acción plástica con Maykel Rodríguez y Osneidy Pérez, Puente Tirry, Matanzas

Partida agridulce: Era el comienzo del viaje y yo estaba muy emocionado porque la zona de Guanahacabibes es hermosísima, con su vegetación, el mar, las iguanas. Por el camino cogimos cangrejos y en esa primera noche, atormentados por los jejenes, nos pusimos a cocinarlos, y resultó que a mí me cayeron mal y el médico más cercano quedaba como a 90 Km. Estuve tres horas vomitando, me deshidraté, por poco me muero... Justo el primer día se combinaron lo más sublime y la vivencia más mala que tendría en todo el viaje. (Osneidy)

Severiano, cará: De la humildad de la gente, de la solidaridad que recibimos por el camino, tan diferente de lo que vemos suceder en la ciudad, tenemos ejemplos incontables, y hacia todas esas personas guardamos un agradecimiento infinito. ¡Hasta tuvimos el apoyo de una entidad espiritual! Sí, en Cayuco, Pinar del Río, la señora que atiende esa deidad, una especie de tótem, le dijo: "Severiano, en todo el camino, tú alante y ellos atrás, haz que estos muchachos no se me desvíen". Y resulta que cada vez que estábamos en un aprieto: perdidos, sin comida o sin dinero, entonces invocábamos: "Seve cará, ayúdanos". Y mira tú, no digo que la entidad exista o no, pero siempre aparecía algo que nos salvaba. Por eso nosotros le ofrendábamos tabaco y ron y con aquello formamos un ambiente de jocosidad que contribuyó a animarnos durante todo el trayecto. (Guibert)

Ampollas en el alma: Como no teníamos el entrenamiento suficiente y en la tercera jornada recorrimos unos 32 Km., fue muy duro, nos llenamos los pies de ampollas y los gritos en la noche eran terribles, parecía que el dolor lo sentíamos en el alma. ¡Yo creo que esas ampollas nos duraron como hasta Maisí! Aunque luego nos acostumbramos y ya podíamos cubrir jornadas aún más largas. Pero esa fue una experiencia física que nos marcó mucho. (Senén)

El ocaso de una tradición: En Perico, Matanzas, nos encontramos un culto nombrado ngangá, que en toda Latinoamérica sólo sobrevive en ese lugar. Yo tuve una suerte de entrevista con la persona que lleva esa religión, y ella se quejaba de que las nuevas generaciones no estén interesadas en seguir con eso. Me impactó mucho el miedo que sentía esa mujer porque fuera a desaparecer una tradición que se ha trasmitido desde siempre por la vía familiar. (Roberto)

En un lugar de Las Tunas: Hay en Anacauita, un trapiche de los que manejaban los esclavos en el siglo XIX, que ahora funciona empujado por bueyes y la gente del lugar usa para producir la raspadura. Para mi fue sorprendente y maravilloso, como dar un salto loco en el tiempo, el que en un mundo de sofisticadas tecnologías y comunicaciones por Internet, exista todavía algo así, y para obtener algo tan elemental como una raspadura... Otro hecho inolvidable fue el de Ojo de Agua, pueblito muy pequeño de Villa Clara al que llegamos como a las nueve de la noche, y todo el mundo salió a recibirnos, con sirenas, el canto de "La Guantanamera", hasta con niños pequeños en brazos. Fueron tan cálidos, que ahí nos quedamos un día entero y, antes de irnos, como esa comunidad no tenía señalética, hicimos un cartel con el nombre del pueblo y lo plantamos a la entrada, sobre la Carretera Central. No con la pretensión de "obra de arte" sino como un sencillo aporte social. (Maykel)

Los días del Coco: Decidimos avanzar los últimos diez días seguidos, sin hacer estancia en ningún lugar. Eran entre 30 y 40 Km. diarios, subiendo y bajando lomas, por el trayecto hasta Baracoa y más allá. Pero cómo nos habíamos quedado sin comida, lo pasábamos a base de Coco. Agua de Coco y masa de Coco, nada más... Por suerte teníamos al Chino (Osneidy) que sabía subirse a la mata. En la noche, a veces reforzábamos con lo que nos aportaban los campesinos. Fue el tiempo más difícil, perdimos muchas libras, los pantalones se nos caían... No sabíamos qué hacer, hasta llegamos a pensar en abandonar el proyecto. (Ricardo)

Siete Maravillas y la Isla Circular: A la altura de Nipe, en una circunstancia muy importante porque había cierto desacuerdo dentro del grupo, Roberto buscó unos almanaques ilustrados con las Siete Maravillas del Mundo Antiguo y a cada quien le entregó uno, como personalizándonos. Fue ese un gesto suyo muy gratificante, y decisivo, que nos cohesionó de nuevo y nos devolvió las fuerzas para seguir hasta el final. Sobre el momento último del viaje hay algo que quiero destacar: Que la misma sensación de incertidumbre, de "¿y qué va a suceder ahora?", que me asaltó al principio, cuando íbamos a arrancar, volví a tenerla cuando llegamos al término, en Punta de Maisí. Como si a pesar de su geografía extendida, alargada, con una sola vía que la cubre de un extremo a otro, la Isla fuera Circular. O Infinita. Donde mismo termina, vuelve a empezar: "¿Y ahora qué?" (Lázaro)

PAÍS CONCLUIDO, MUESTRA INTERMINABLE (PROYECTO, PARTE II)

Acción plástica con Maykel Rodríguez y Osneidy Pérez, Puente Tirry, Matanzas
En tránsito por la carretera, cerca de Moa

Al Faro del otro extremo llegaron 3 meses y 3 días después, siendo las cuatro y cincuenta de la tarde del 28 de diciembre. De llevar contadores en sus zapatos, este marcaría alrededor de 1 400 kilómetros, a un ritmo de marcha promedio de 25 diarios. A lo ancho del trayecto que involucró a diez de las catorce fronteras regionales del país, realizaron entre 65 y 70 paradas, la mayoría planificadas, otras por causa de imponderables y desvíos, y en las cabeceras provinciales fue donde gozaron los descansos más prolongados.

En medio de la ruta, muy útil les fue confirmar que "Preguntando se llega a Roma" y poseer un teléfono celular para enlaces y coordinaciones. También la cobertura mediática de emisoras y publicaciones locales, de los Telecentros y hasta un programa de la TV Nacional, que les facilitaron el ser identificados y acogidos por los naturales de todas partes. Con las cámaras fotográficas y de video que llevaron consigo, los artistas peregrinos captaban las performances, acciones plásticas y obras de arte que acometían en los sitios más dispares.

Llegados a un fin, a Boceto para un Archipiélago se le impone ahora un nuevo punto de recomienzo. La gran cantidad de material visual recogido como documentación del periplo, con el registro de las entrevistas a personas y del proceso de realización de las obras, amerita la confección de un audiovisual editado y de un catálogo minucioso. Además, la experiencia del viaje ha sido rica génesis para obras posteriores, que serán llevadas a una exposición con fecha y sede ya elegidas: Noviembre de 2008 y Salón Blanco del Convento de San Francisco. Luego, toda esa información acumulada en tantísimos lugares deberá serle devuelta, en forma de conversatorios y de una muestra itinerante, a los innumerables habitantes de la Isla que contribuyeron a ella.

REFLEXIÓN EN LA META (CUADRO ABSTRACTO)

Cerca de la meta final, en Punta de Maisí
Cerca de la meta final, en Punta de Maisí

La sinceridad: Antes me preguntaba si podía considerarme cubano cuando desconocía tanto de mi isla, a pesar de ser tan pequeña. Después que la recorrí completa caminando, ya sí creo poder afirmarlo, porque descubrí de verdad mi país. Otro cuestionamiento mío era sobre la falta de sinceridad con que los artistas asumen el arte en la actualidad. Y luego de esta experiencia he definido que yo quiero ser completamente sincero con toda la obra que haga. (Roberto)

Escapar de la ciudad: Hacía tiempo que venía sintiendo la necesidad de alejarme de la ciudad, me sentía aprisionado, quería estar con la naturaleza y a solas conmigo. Nací en La Habana pero me crié en el pueblo de Bauta y mis recuerdos están muy ligados al campo… Este proyecto fue una vía de escape y la oportunidad para realizar mi deseo. (Osneidy)

Más con menos: Lo inverosímil se vuelve real. Lo mínimo se aprovecha. El ojo se abre, la mente fluye. La convivencia ayuda a la reflexión, a congeniar puntos distantes. Uno encuentra el motor interno que mueve a hacer la obra sin tanto concepto. La carretera ayuda, ir mirando hacia el asfalto, paso a paso, marca cada pensamiento, que de rebuscado se hace a la vez muy simple. (Senén)

Autodescubrimiento: El viaje ha sido para mi como un espacio de tiempo largo, que me di para saber la manera en que quiero articular mi trabajo, que tiene que ver con el proceso mental, la meditación individual, libre de los clichés y de los influjos de lo que hoy se hace en el arte. Pude descubrir qué soy yo, a partir de la obra. En el tema de la identidad, de lo cubano, pues veo cómo que ese asunto es un reflejo más bien personal. (Maykel)

El hombre sensato: La sociedad te va amasando, condicionando a seguir ciertos comportamientos, que te van conformando al mismo tiempo que te limitan. Somos seres sociales, que respondemos a un sistema, una ideología, a modos de pensar y ataduras que se configuran también desde la familia. Pero el hombre sensato, ese que necesita indagar para buscarse a sí mismo, tiene que zafarse y encontrar su camino. Esa posibilidad fue la que, por primera vez en mi vida, me brindó este viaje. (Lázaro)

Nueva sensibilidad: A partir de lo que estaba viviendo, de lo que veía y la comunicación con las personas que encontrábamos, sin los recursos ni las condiciones para hacer la gran obra, lo que se me abrió fue una sensibilidad para crear con lo que tenía a mano, sin una idea fría o elaborada de lo que voy a hacer o de que al público le guste, sino sólo que yo me sienta bien con ella. (Ricardo)

Ser y hacer: Arribamos a un momento en que ya no era tan importante "hacer arte" como "ser", no nos preocupaban los artificios que van a la obra como ser parte misma de ella, en un marco de relación donde no "implantábamos" en los contextos, sino que estos nos atrapaban y nos subordinaban a ellos para la creación. Por otro lado: ¿Ser cubano? Antes mi noción era estrecha, limitada a los lazos afectivos que poseía en la capital de Cuba, pero después de recorrer la isla entera, mi referencia emotiva se ha ampliado hacia todos esos pequeños lugares y personas que fui conociendo. Ahora me siento realmente cubano y no en un sentido estereotipado y chovinista, sino por el reconocimiento vivencial sobre cuánto de negativo, pero también mucho de bueno, de potencialidades, que hay en nosotros. (Guibert)

* En un principio iban a ser ocho los caminantes, con la presencia de Elier Amado Palacio Gil, que no pudo acompañarlos en el periplo por dificultades personales, pero a quien el grupo agradece las contribuciones que hizo al proyecto.

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1 comments:

At 9:57 a. m., Blogger Dainarys said...

Muy buen post, interesante experience debe ser recorrer la isla de punta a cabo.
Un beso

 

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