Más sobre Diego Grillo

Por Isván Manuel Cano Hidalgo

Ya que han aparecido datos novedosos sobre la vida de este pirata cubano, nos decidimos a escribir un nuevo artículo y así enriquecer el primero que acerca de este personaje redactamos hace ya algún tiempo.

Cuenta la leyenda que los últimos días de Diego Grillo transcurrieron en Corralillo, en la provincia de Villa Clara, y no en Inglaterra como dijimos anteriormente.

Claro está que sobre este particular no se ha escrito la última palabra dada la vida llena de controversias del famoso ladrón de los mares.

La franja costera donde está ubicado el poblado de Corralillo, era lugar de reclusión para muchos piratas que se retiraban de la vida del mar, allí iban a descansar y pasar inadvertidos el resto de sus vidas, disfrutando sus fortunas amasadas en sucesivos y sangrientos ataques a barcos colmados de riquezas.

Resulta que convirtiéndose en persona respetable de la zona, Don Diego cambió apellidos, árboles genealógicos y todo lo que pudiera atarlo al oscuro pasado de la piratería, pero temeroso de su pronta muerte lo contó todo a su hijo menor que a su vez se encargó que la cadena de confesiones continuara a lo largo de su descendencia familiar.

Al menos esto es lo que ha llegado hasta nuestros días y por vía oral, que demás está decir los inconvenientes que puede acarrear.

Se dice que Diego Grillo tuvo seis hijos con una cubana del sitio Hatogrande que más tarde se conoció como Ceja de Pablo. Allí se retiró el temible pirata donde murió a los 82 años de edad sin que nadie pudiera identificarlo.

Además de su total transformación, cuentan también que a los 50 años ya el corsario se sentía cansado y con suficiente riqueza como para disfrutar de un retiro en aquellos parajes, así que decidió desaparecer de la escena marítima y dejó en su puesto a otro mulato que durante muchos años provocó que se pensara que se trataba del mismo Diego Grillo y que incluso se hizo llamar Diego.

Desde la comodidad de su finca el que fuera terrible pirata disfrutaba las hazañas del otro Diego, sin que nadie sospechara que el verdadero se encontraba tranquilamente acomodado en aquel lugar.

Pero no fue sólo Dieguillo, como también se le llamaba, el que se fue a aquellas tierras a dejar atrás su sangriento pasado, también el famoso corsario francés Jean Laffite se fue a esa zona a buscar refugio y hasta se cuenta que todavía quedan descendientes del legendario pirata por esos lares.

La batalla de Campeche

Como anteriormente hemos afirmado, Diego Grillo se convirtió en un verdadero azote para las embarcaciones españolas, lo que se ha reafirmado por la campaña que realizó el gobernador de Cuba, Don Juan de Maldonado Barnuevo, para apresar al primer pirata cubano, la que por supuesto terminó sin éxito.

Otro de los acontecimientos de los que no hemos hablado y que fuera de gran notoriedad en la vida de Diego fue la batalla de Campeche, en la que junto al famoso "Pata de Palo" atacó la plaza con diez navíos y 500 hombres.

Allí el mulato cubano persiguió tenazmente al capitán español Domingo Rodríguez Calvo pues deseaba nada más y nada menos que cortarle la nariz y las orejas, ya que el español lo había maltratado por su condición de negro esclavo y lo había hecho huir al mar, donde había tenido que llevar una vida llena de peligros.

Finalizada esta famosa confrontación, cuando pasaba por entre los cadáveres vio por causalidad el de su padrino, el capitán español Domingo Galván Romero, y se mostró grandemente conmocionado ante su cuerpo.

A pesar de ser terriblemente sanguinario, esto no afectó su trato como todo un caballero con las mujeres del vencido y lo demuestra lo acontecido con la viuda del Gobernador de Campeche, Doña Isabel de Caraveo, como lo narra Silvio Dueñas en su artículo Diego Grillo, el más famoso pirata cubano.

Después de haber saqueado aquella villa y para evitar los ultrajes a que estaba expuesta la española por los demás piratas, Diego le colocó una guardia personal, con un cuidado especial, y la puso en tierra sana y salva, cerca de Campeche.

El más mítico de los piratas cubanos, saqueó además Veracruz, Cartagena y siempre asedió La Habana, aunque cada vez que la asaltaba lo hacía para visitar y besar a su anciana madre, negra liberta, y acariciar algún amor no olvidado.

Otros datos interesantes

Otros datos que pudieran resultar de interés acerca del temerario pirata son la existencia de un cayo de Diego en la costa septentrional de Pinar del Río, que recuerda a Diego Grillo, quien durante muchos años mantuvo su acción por aquellas tierras. Y hasta un establecimiento nocturno en Cayo Largo del Sur lleva el nombre del mítico pirata.

Además, aunque no hay noticia cierta de ello, todo parece indicar que Diego acompañó a Drake en su vuelta a la tierra, entre los años 1577 y 1580.

También se le sabe acompañando a Drake y a Hawkins en la desastrosa expedición de 1595, que regresaría a Inglaterra abatida y sin los dos grandes piratas, que habían muerto en aguas caribeñas.

En 1603 vuelve a saberse de él. Navegando como capitán de su navío inglés, es uno de los que apresan al gobernador Ibarra y a la familia de Suárez de Poago, junto a las costas de Cuba.

Dos veces se peleó a sangre y fuego con el también valiente capitán español Monasterio, aunque también se le acreditan muchos desmanes cometidos por otros aventureros del mar.

Algunos historiadores afirman que Grillo fue ahorcado por los españoles en 1673, pero al parecer fue al que el pirata había dejado en su lugar y que mencionamos anteriormente.

Si tomamos como fecha de nacimiento la que damos en nuestro anterior artículo y que la sitúa alrededor de 1555 resulta imposible que Diego estuviera vivo en aquella fecha. En realidad nadie se explica aún cuántos Diego Grillo hubo bajo esa leyenda que duró casi dos siglos.

Este terrible ladrón de los mares se conoció también por los apelativos de Diego El Mulato y Diego Lucifer.

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Diego Grillo. El primer pirata cubano

Por Isván Manuel Cano Hidalgo

Después de algunos años en los que se creyó que había desaparecido surge Diego Grillo en Inglaterra, convertido en un rico comerciante. En las tabernas, reunido con sus amigos marineros, rememora las aventuras que lo llevarían a convertirse en el personaje de leyenda, en el primero y más famoso de todos los piratas nacidos en Cuba.

Con la vista perdida en el mar, evoca las sangrientas batallas, los estragos causados en aguas de América durante el último cuarto del siglo XVI y buena parte del XVII.

El comienzo

Todo empezó cuando un conquistador español, en ruta hacia Tierra Firme, conoció a una joven y sensual esclava africana. De esta unión nació en La Habana, alrededor de 1555, Diego Grillo, considerado una de las personalidades más complejas de la historia de la piratería.

Esclavo como su madre, cuando sólo contaba 13 años Diego escapa y busca refugio en los manglares. Allí espera el momento oportuno para huir por siempre del cautiverio. De esa forma se une a bucaneros españoles que comerciaban en aguas antillanas.

Francis Drake: su protector

Luego de cuatro años navegando por las aguas del Golfo de México y del Caribe, en 1572, cuando ya había adquirido grandes habilidades como marinero, es capturado, muy cerca de Isla de Pinos, por el pirata Francis Drake.

Su intrépido espíritu aventurero, su audaz resolución y su actitud desafiante, expresada en una forma de mirar que inspiraba respeto al que la enfrentaba, parecen haber convencido al terrible "ladrón de los mares" de lo valioso que sería tener un hombre así en su tripulación, y termina tomando al joven bajo su tutela y llevándolo consigo a Inglaterra.

Ya en Europa el pirata cubano combate bajo las órdenes del conde de Essex y otros nobles ingleses. A los 22 años es ya el preferido de la Corte, siendo recibido por los mismísimos Reyes, que le dispensan innumerables honores por sus servicios a la corona.

Después de cinco años en Inglaterra, regresa al Caribe en la expedición que organiza Drake. Es el segundo al mando.

No pasaría mucho tiempo para que Diego Grillo se convirtiera en el jefe de esa misión. En 1595, cuando muere su protector, regresa a Inglaterra. Con él va el oro y la fama.

El último golpe

Luego de un tiempo alejado de las aventuras en el océano, Diego aparece en las Antillas acompañado nada más y nada menos que de Cornelio Jols, conocido en la historia como "Pata de Palo".

Juntos dan rienda suelta a sus sanguinarios instintos y atacan despiadadamente a los navíos españoles, dejando sin vida a cada uno de los prisioneros que capturaban.

En estas andanzas realiza una de las más grandes proezas de la piratería, al capturar un convoy de 11 naves.

Para cualquier otro todo esto hubiera sido más que suficiente para retirarse y descansar disfrutando las riquezas y la fama amasadas durante tantos años de atracos en los mares del mundo, pero no para Diego Grillo. El célebre corsario quería dar "un último golpe".

La bahía de Nuevitas, en Camagüey, era el refugio de los barcos que se dirigían a España cargados con abundantes tesoros.

En 1619, después de planificar bien el asalto, Grillo sorprendió un convoy de 6 fragatas en la boca de esa bahía. La batalla terminó sonriéndole a los piratas y la muerte a la mayoría de la tripulación española.

El botín parece haber sido tan jugoso que jamás se volvió a ver a Diego en el Caribe y hasta se le dio por "desaparecido" frente a la bahía norteña.

Lo cierto es que Diego Grillo se asentó cómodamente en Inglaterra, disfrutando por siempre de su condición de "primer pirata cubano".

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