El Regimiento de Amazonas de Cristina

El Regimiento femenino de Amazonas de Cristina fue creado en Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, en los primeros meses de 1830, y aunque no hay mucha documentación sobre tan poco conocido suceso, puede que haya sido la primera organización militar femenina de Cuba.

En realidad, aunque este regimiento de mujeres no tuvo carácter ofensivo ni fue ese el propósito de sus jefes, sí mantuvo disciplina, presencia y porte militar por algunos años de aquella primera parte del siglo XIX, tanto que con los inicios de las corrientes independentistas en el país, el gobierno peninsular optó por desarmar y desmovilizar a aquella tropa de mujeres

El Regimiento tuvo sus orígenes durante las fiestas populares y de homenaje, que con motivo del matrimonio del Rey de España, Don Fernando VII con Doña Cristina de Borbón, se realizaron en todas las tierras dominadas por la corona española.

En Puerto Príncipe el marqués de San Felipe, emparentado con la aristocracia lugareña y por entonces Coronel Jefe del Regimiento de Cuba, acantonado desde hacia mucho en la ciudad, convocó durante esas fiestas a crear el cuerpo militar compuesto exclusivamente por mujeres, como homenaje a la nueva reina española, cosa que ocurrió de forma oficial entre el 11 y el 13 de marzo de 1830 en una solemne misa y ceremonia realizada frente al Ayuntamiento de la ciudad.

La Coronel Jefa del Regimiento de Amazonas lo fue Doña María Vildosala, esposa del Oidor de la Audiencia, mientras que la segunda al mando, o Jefa Ayudante, la marquesa de Santa Lucia, Doña Angela Betancourt y Betancourt, madre de Salvador Cisneros.

Es interesante conocer que en la plantilla de oficiales de dicha fuerza aparece inscrita la entonces muy joven camagüeyana Doña Gertrudis Gómez y Arteaga, gloria de la literatura hispanoamericana muchos años después.

Este regimiento contaba con plana mayor, escuadra de gastadores y batidores montados, compañía de granaderos, fusileros y cazadores. Como se observa, a pesar de la denominación propia de la caballería, esta resultó una fuerza mixta con unidades de infantería, a semejanza de la organización que por entonces mantenían las columnas expedicionarias españolas en nuestro país.

El 24 de julio el Regimiento hizo algunas demostraciones públicas en la Plaza Mayor y por algunas de las principales calles, estando su adiestramiento a cargo de algunos oficiales designados como instructores, portando cada cual el armamento que le era propio de su cuerpo de combate. La fuerza se mantuvo en activo a lo largo de aquel año y parece que por algún tiempo más.

Luego, con los avatares políticos de la Isla y la progresiva divergencia entre cubanos y españoles, esta organización femenina compuesta casi toda por criollas de la aristocracia lugareña, entre las cuales figuraban las procedentes de las familias Agramonte, Agüero, Loynaz, Quesada y Betancourt, en cuyo seno precisamente se gestó la principal fuerza revolucionaria contra la corona y con ella los preparativos para la guerra necesaria, comenzó a ser molesta para el gobierno, por lo que fue desmovilizado sin mayores explicaciones por el propio Ejército Español, que si en un principio simpatizó y apoyó la idea, luego presintió el peligro que esta tropa tal vez podría representar.

No se equivocaron. Con el inicio de la contienda, muchas de estas mujeres marcharon a la manigua y su presencia es heroica página de nuestra historia.

(Por Eduardo Labrada Rodríguez / Tomado del sitio web del periódico Adelante)

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